Para este mes de Mayo os traigo una opera de Wagner……..Tristan e Isolda. La historia que cuenta, es la de un amor poderoso que trasciende el dolor, el miedo y hasta la muerte.
Como siempre os dejo estos enlaces para disfrutar de la genial música de Wagner y de las imágenes de un grandísimo videoartista como es Bill Viola
Besos y saludos
FERnando
- Tristan e Isolda – “Prelude”
Zubin Mehta conducting Bayerische Staatsoper Bayerisches
- Tristan e Isolda (completa)
Direction musicale : Daniel Barenboim
Orchestre du théâtre de la Scala de Milán (2007)
-
TRISTAN E ISOLDA. “EL VIDEO MAS BELLO DEL MUNDO” Un fragmento
verdaderamente sublime, de una belleza y sensibilidad extraordinarias.
La advertencia de Brangäne
en el segundo acto, es una de las piezas musicales mas bellas
jamás escritas. Brangäne da su advertencia a Tristan e Isolda desde la cima de la
torre, en donde cuida del peligro a los amantes...y a su prohibido amor.
- Escenas de Tristán e Isolda escenas de la Canadian Opera Company de2013 con videoarte de Bill Viola
Tristan e Isolda (la pasión sin límites)
(La historia que cuenta, es la de un amor poderoso que
trasciende el dolor, el miedo y hasta la muerte).
Un
barco lleva a Isolde, princesa de Irlanda y su
sirvienta Brangäne, a Cornualles, donde debe
contraer matrimonio con el viejo rey Marke. Tristan, sobrino de Marke, ha sido
el encargado de pedir para el rey la mano de la princesa como señal de paz
entre los dos países.
Brangäne
recuerda a Isolda cómo esta rescató y cuido a Tristán y luego descubrió que fue
él quien mató a su prometido. Isolda, furiosa, dice que tiene una poción venenosa
que le castigara de sus malas acciones. Tristán acepta a beber la poción
sabiendo que puede morir, cuando ha bebido un poco, Isolda se la quita y la
acaba. No mueren porque la fatal pócima ha sido sustituida por la sirvienta Brangäne
por otro brebaje, con poderes bien distintos. Hace sucumbir a
quienes lo ingieren a un amor que no conoce límites…¡un elixir de amor eterno!.
El mundo real desaparece para ellos,
absorbidos por un hechizo sublime y delirante. Es únicamente durante
la noche cuando pueden estar verdaderamente juntos. Brangäne
les avisa en repetidas ocasiones durante su encuentro de que la noche se está
acabando, pero ellos la ignoran.
Melot precediendo al viejo rey Marke, irrumpen
en escena bruscamente y encuentran a Tristán e Isolda
uno en los brazos del otro. El viejo rey,
profundamente afligido, no expresa despecho, sino que se sumerge en una gran
tristeza, ya que no sólo ha sido traicionado por su
sobrino Tristán, sino que el se ha enamorado también de Isolda.
Tristan anuncia que se marchará.
Volviéndose hacia Isolde, le pregunta si está dispuesta a seguirle «hasta el
país donde el sol no brilla». Cuando Isolde acepta, Melot no puede reprimirse:
se precipita, espada en mano, hacia Tristan. Éste empuña su arma y chocan las
dos espadas. Pero Tristan baja la guardia y ofrece el pecho a su ex amigo, que
le hiere gravemente. Isolde se desploma sobre el amante herido. La aurora blanquea
el horizonte: la noche da paso al día.
Kurwenal el fiel escudero de Tristan, lo
lleva hasta su castillo de Kareol. El desdichado caballero se apaga lentamente.
Tan sólo Isolde podría salvar al moribundo. Kurwenal, que ha pedido avisarla,
espera el barco de la princesa y ha puesto de centinela a un pastor que habrá
de anunciar con una tonada alegre de su caramillo la aparición de la vela en el
horizonte. Tristan explota de alegría al saber que Kurwenal ha hecho llamar a
Isolde y que la amada puede estar a punto de llegar. Tristan, al límite de sus
fuerzas, con la muerte que empieza a ampararle y al mismo tiempo loco de
felicidad, se arranca las vendas y quiere precipitarse a recibir a Isolde.
Isolde aparece, jadeante, exultante.
Tristan quiere acercársele, pero se tambalea y se desploma. Ella no puede
sostenerlo. Puede, eso sí, recoger el último aliento pronunciando su nombre:
«Isolde».
El
pastor anuncia la llegada de un segundo barco que trae al rey Marke, enterado
por Brangäne del secreto del filtro de amor. Acompañado por Melot, Brangäne y
su séquito, viene a perdonar a Tristan , pues la pasión de los
amantes se debió a circunstancias que estaban más allá de su voluntad y su
conciencia ya que habían ingerido el filtro del amor.
Pero ya es demasiado tarde. Un dolor
silencioso envuelve al cadáver de Tristan, sobre el cual Isolde se deja caer
lentamente, muerta de éxtasis, de amor y de fidelidad.

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